...
(un espacio para la imagen que nunca existirá)
A veces divagas un poco con lo que dices. Tienes un panorama claro de lo que sucede pero respondes difusamente lo que se te pregunta. No te interesa ahondar más. Y te sientes perdido en el mar de la perfección y en el río que lo intenta ser. En la fábrica todos ensamblan las piezas como lo dice el manual. Tu te quedas de pie mirando las piezas. Pensando. ¿Es esto trascendental?...
La gente de al lado te mira con horror por tu inacción. Miran la pieza que tienes en tu mano sin ensamblar. Luego te miran a ti, con desaprobación. Pensando tal vez, que tan solo te deberían despedir.
Y en la fábrica los títeres salen y entran y te saludan con un gesto de cordialidad. Socializan contigo a la hora del almuerzo. Hablan del ensamblaje y lo hacen ver como un tema de coyuntura. Que los tornillos no deberían ser azules, que en Holanda ya se tiene un sindicato y un grupo de empleados que planean protestar. Se acaba el almuerzo y se despiden con educación. Al ponerse los guantes, piensan que tal vez mañana te despediran y que más da.
Llegas a casa y tu esposa no está. En su lugar, te espera un hombre enternado en la puerta. Un abogado. Te dice que tu mujer quiere el divorcio y que será mejor que contrates a alguien para no salir trasquilado. Pensaste que como no tienes dinero tú mismo enfretarías el proceso.
Pero en el camino te perdiste y me encontraste.
"Quiero saber como se tramita un divorcio" me dijiste
Y yo te respondí que no lo sabía, que me importaba un carajo.
...